Perlas Del Conchos

Desde más allá de Hidalgo del Parral en los límites con Durango, el río Conchos inicia su recorrido por el estado de Chihuahua. Baja de las laderas orientales de la Sierra y a su paso va dejando una estela de verdor y fertilidad. Todo el sureste de Chihuahua debe su prosperidad a este río que junto con sus afluentes (San Pedro, San Javier, Florido, etcétera) forma una de las cuencas más extensas e importantes tanto del Río Bravo, como del Norte de México. 

A lo largo del Conchos el viajero hallará una larga serie de “perlas”. Rincones que son verdaderas joyas. Unas son grandes cuerpos de agua, como Presa La Boquilla, donde la pesca y los deportes acuáticos están a la orden del día. Otros más son placenteros manantiales y balnearios que como brillantes oasis hacen las veces de pequeños paraísos en medio de las áridas llanuras. También hay pueblos centenarios y agradables ciudades con antiguos templos, herederos de las primeras misiones del rumbo. Y ahí están, además, los múltiples y raros restos de criaturas de otros tiempos que se han reunido en los museos de Delicias. 

 

Donde se juntan el Conchos y el río Florido:
Camargo 

 

Cómo llegar: Se localiza a 72 y 150 km al norte de Jiménez e Hidalgo del Parral, respectivamente, por la carretera federal 45. Por la misma vía se encuentra 151 km al sur de la ciudad de Chihuahua.

1Esta ciudad es la que lleva el sobrenombre de “la Perla del Conchos”. Se ubica en la confluencia de tres ríos: el Conchos, el Florido y el San Gregorio, que le dan vida a una amplia región. Nació como el poblado de Santa Rosalía en 1797 y ya bien entrado el siglo xix se le dio su actual nombre en honor del caudillo insurgente Ignacio Camargo, fusilado en 1811. Esta ciudad llama la atención por sus espacios cálidos y tranquilos, sus parques y avenidas pobladas de álamos y nogales, y sus varias casas decimonónicas con sus frescos jardines interiores. Aproveche para conocer el Templo de Santa Rosalía y la Torre del Reloj. El lugar, además funciona como primera base de operaciones en la región, sobre todo para quien viene del sur. Legendaria también por su actividad ganadera, muy cerca están las haciendas Las Mesteñas y San Antonio de la Ramada donde se crió por primera vez el ganado Hereford. 

 

 

 

Un pueblo Sorprendente:
San Francisco de Conchos 

 

Cómo llegar: En Camargo tome la carretera a La Boquilla (estatal 30, al suroeste). A 21 km inicia a mano derecha (noroeste) el ramal de 2 km que lleva a San Francisco de Conchos. 

2Éste es uno de los pueblos más bonitos de la región y en sus alrededores tiene hermosos rincones naturales. Fue fundado a principios del siglo xvii por los misioneros franciscanos, pero con la sublevación de los indios conchos en la zona allá por 1645, fueron martirizados los frailes Tomás de Zigarrán y Francisco Labado, y la misión quedó en ruinas. La autoridad novohispana refundó entonces el pueblo, pero como presidio, creando así una fortaleza militar en 1680. San Francisco de Conchos es un pueblo de apenas unos cuantos centenares de habitantes que conserva varias construcciones virreinales. Para empezar ahí está su sencilla Iglesia de San Francisco de Asís, de principios del siglo xviii, con su campanario de dos cuerpos, una linda portada barroca de cantera que remata en una cruz, y el escudo franciscano de los brazos entrelazados de Cristo y San Francisco. Cuenta la tradición que la pequeña imagen de Nuestra Señora que está en el interior alguna vez derramó lágrimas. También llaman la atención dentro del poblado su antiguo panteón y la Capilla de la Virgen de Guadalupe. A un par de kilómetros sobreviven las ruinas de construcciones de adobe de los primeros tiempos del poblado. 

 

Un mar en el desierto:
La Boquilla 

 

Cómo llegar: De San Francisco de Conchos retome la carretera principal (estatal 30) y doble al suroeste; 8 km más adelante se llega al pueblo de La Boquilla (por la misma carretera son 29 km desde Camargo hasta La Boquilla).

3Unos diez kilómetros al poniente de San Francisco de Conchos se abre la enorme Presa La Boquilla, llamada también Lago Toronto. Con casi 40 km en su eje mayor (el poniente-oriente) se trata de uno de los cuerpos de agua más grandes de todo el norte de México. Este lago artificial creado con aguas del río Conchos para alimentar una planta hidroeléctrica inició sus operaciones en 1915. Hoy es un sitio ideal para la práctica del esquí acuático, los paseos en lancha y la pesca de lobina negra, bagre y tilapia. Su cortina principal está en el extremo noreste del vaso, junto al pueblo de La Boquilla, que es adonde llega la carretera estatal 30 procedente de Camargo. Más o menos a un kilómetro al sur del poblado está otra cortina. La gente la llama El Castillo por sus muros de piedra y sus torreones cilíndricos. Pero como esos torreones tienen escaleras en espiral, también recibe el nombre de El Caracol. Como sea, es un rincón que vale la pena visitarse. A cosa de medio kilómetro al oriente de ahí está un muy recomendable pueblito de pescadores llamado El Tigre, cuyos restaurantes hacen platillos deliciosos con las lobinas negras capturadas en la presa. 

 

Para gozar la vida:
Lago Colina 

 

Cómo llegar: Del pueblo de La Boquilla en dirección noreste son 3 km hasta el inicio de la ribera del Lago Colina (sin cruzar el río).

45De la Boquilla hacia el norte, cruzando el río, son 3 km hasta el balneario Los Filtros. Tras dejar la hidroeléctrica de La Boquilla, el río Conchos apenas recorre tres o cuatro kilómetros antes de ensancharse y formar el serpenteante Lago Colina. Éste es también un vaso artificial que alimenta otra hidroeléctrica, aunque más modesta (de tan sólo tres megawatts de potencia), construida en 1996.  El lago es visita obligada para los amantes de la pesca y no falta quien guste de nadar en sus aguas. En la temporada invernal, el lago se llena de patos, gansos y otros inmigrantes alados procedentes de Canadá y Estados Unidos. En la encantadora ribera del lago, el viajero encontrará prados para acampar, áreas de juegos infantiles, palapas y buenos restaurantes. Entre La Boquilla y el lago Colina se encuentra un paraje especialmente bonito llamado Los Filtros. Se trata de un delicioso balneario de aguas termales muy visitado por el turismo local. El agua nace de manantiales entre grandes rocas, baja por resbaladillas naturales, alimenta una docena de albercas y luego continúa su recorrido hasta desembocar en el río Conchos. En su parte final, el arroyo forma una cascada de ocho metros de altura. Altos nogales y álamos ofrecen su sombra en este lugar, que cuenta con cabañas, asadores, baños privados, restaurantes y toboganes. 

 

Los viejos habitantes:
Delicias 

 

Cómo llegar: Desde La Boquilla regrese a Camargo y tome la autopista o la carretera federal 45. En total son 96 km hasta Delicias. Desde Chihuahua son 85 km al sureste por la autopista federal 45.

6La tercera ciudad más grande del estado, aunque de marcado carácter agrícola, industrial y comercial, tiene también varios rincones interesantes para los viajeros, especialmente sus dos museos principales dedicados a la historia natural. Su nombre se debe a que nació y creció en lo que anteriormente fue la Hacienda de las Delicias, de origen virreinal. 

Delicias se fundó en 1933, una vez construidas las presas cercanas (de los ríos Conchos y San Pedro) se estableció en la zona un distrito de riego, sus primeros cultivos fueron el algodón y las vides. Tiene varios puntos de interés, como son el Mercado Municipal que marca el punto de convergencia de las calles de la ciudad, la Escuela Superior de Agricultura, el antiguo Hotel del Norte (uno de los edificios más antiguos de la zona), el Templo de Fátima, etcétera. Destaca el Museo de Paleontología (Av. Río Chuvíscar Nte.2, a media cuadra de la Plaza de Armas), fundado en 1982 y el primero en su tipo en el país. Hace millones de años, gran parte del estado de Chihuahua y el norte de México estuvieron cubiertos por el mar de Tethis, de modo que en la zona abundan los fósiles de moluscos, caracoles, peces y otras especies marinas. Este museo ha reunido y exhibe cientos de estas piezas, además de fósiles provenientes de otras partes del mundo. Para muchos viajeros, sin embargo, sus piezas más interesantes son los esqueletos de siete dinosaurios del estado de Chihuahua, de un mamut y de una ballena gris. 

Otro museo notable en Delicias es el Museo del Desierto Chihuahuense (Calle 7a Sur y Av. Nuestra Gente, Fraccionamiento Valle Verde), como lo indica su nombre, la temática es en torno a la región natural del desierto chihuahuense que abarca desde Zacatecas hasta Arizona. No se sorprenda si las piezas más impactantes de la exhibición son osamentas de dinosaurios, como en el Museo de Paleontología y que ahí se expongan réplicas en tamaño natural de animales extintos como el tigre dientes de sable o el caballo americano. Pero es que este museo cuenta la historia del desierto desde el periodo jurásico hasta nuestros días (aunque en orden cronológico inverso). Con una museografía de vanguardia y 2,500 metros cuadrados de espacio de exhibición, el mudech, apenas inaugurado en marzo de 2010, ha tenido una muy positiva respuesta del público. 

 

 

Tranquilidad pueblerina:
Rosales y Presa las Vírgenes 

 

Cómo llegar: Desde el centro de Delicias son 9 km en dirección poniente hasta Rosales, por camino estatal pavimentado. Desde ahí son 9 km más hasta la Presa Las Vírgenes. 

7Sólo nueve kilómetros separan a Delicias de la antigua comunidad de Rosales, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo xvii cuando fue fundado como el pueblo de Santa Cruz. En 1831, sin embargo, se le dio su actual nombre en memoria del insurgente Víctor Rosales. Su sencilla Plaza de Armas tiene a sus costados la Parroquia de la Santa Cruz y el viejo Palacio Municipal. A cien metros de ahí está el Parque de los Nogales, un balneario arbolado con alberca, chapoteadero, tobogán, cancha de basquetbol, área de juegos infantiles y asadores. Por el suroeste de Rosales sale la carretera pavimentada de 9 km que lleva a la cortina de la Presa Francisco I. Madero, popularmente conocida como Presa Las Vírgenes, por las alegorías de la agricultura y del agua esculpidas en sus compuertas. Esta presa, que contiene las aguas del río San Pedro alcanza una longitud de unos 13 km en su eje suroeste–noreste, cuando está llena. El lugar es ideal para la pesca de lobina y carpa. Cuenta también con lanchas de alquiler, balnearios y restaurantes.