Desiertos

Al oriente del estado de Chihuahua, el desierto se torna amo  y señor. Los llanos apenas se cubren de matorrales rastreros y la tierra dorada brilla en cada rincón. Es cierto que abundan las sierras: espinazos de cientos de metros de altura casi siempre orientados en dirección noroeste-sureste y carentes de grandes árboles. Aunque pasa por aquí el río Conchos en su último tramo, el más difícil, antes de unirse al río Bravo, la aridez lo domina todo y casi no hay donde esconderse del sol. 

Este reino del desierto tiene un gran valor escénico. Cielos, llanos y montañas aportan colores intensos en franjas que se antojan infinitas. De vez en cuando la tiranía solar se ve interrumpida por peñascos, cavernas, pedregales y grandes cañones que generan nuevos paisajes de fantasía; paisajes tan bellos que verlos ya recompensa el esfuerzo de todo el viaje. Y en medio de ellos se levantan los recuerdos de las misiones, de los antiguos presidios, de los encarnizados enfrentamientos entre mexicanos y apaches y de las batallas de la Revolución. Es, por supuesto, un rumbo poco conocido, pero quien lo visite quedará encantado con él. 

 

Una caja de sorpresas:
Coyame

 

Cómo llegar: Coyame se sitúa a 143 km al noreste de Chihuahua por la carretera a Ojinaga (federal 16). Las grutas están a 2 km de Coyame, hay que desviarse a la derecha 1 km antes de llegar al pueblo y recorrer 1 km más hasta la entrada. 

grutascoyameEste pueblito de menos de dos mil habitantes tiene más cosas dignas de verse de las que uno sospecha. Nació en 1715 como misión franciscana y décadas más tarde, tras las insurrecciones indias, fue convertida en presidio. Su capilla del siglo xviii dedicada a Santiago Apóstol ha sufrido varias intervenciones arquitectónicas. Sin embargo, sus anchos contrafuertes y su robusto campanario preservan su aire rústico de antaño. En su interior se conserva su viejo techo de viguería, donde los carrizos cierran los espacios huecos entre las vigas de madera. 

En las afueras del pueblo está el Balneario de Coyame, un manantial de aguas termales que ha sido acondicionado con albercas, resbaladeros, asadores, baños y jardines arbolados. A cosa de 2 km al suroeste de Coyame están las famosas Grutas de Coyame, un impresionante laberinto de columnas calcáreas, estalactitas y estalagmitas formadas por escurrimientos ocurridos a lo largo de varios millones de años. En 1996 fueron acondicionadas para el turismo y hoy se pueden recorrer cómodamente mediante visitas guiadas con una duración aproximada de hora y media. Si bien la visita permite conocer una docena de grandes “salas” a lo largo de 500 metros, en realidad no se sabe qué tan profundas son estas grutas, porque no han sido exploradas a cabalidad. 

Otra de las maravillas locales que ningún viajero debe perderse es el sotol, el destilado chihuahuense por excelencia. Esta deliciosa bebida artesanal, pariente del mezcal y del tequila, se fabrica en varios pueblos del estado, pero Coyame se ufana de ser el pueblo más típicamente sotolero, al grado de solicitar que el municipio fuera rebautizado como “Coyame del Sotol”. En todo caso, el sotol de Coyame es muy sabroso y se consigue en varias tiendas de la localidad. 

 

Palma del Desierto:
La Magia de Sotol 

 

sotolsotol1Para los pueblos del desierto, la planta del sotol es muy apreciada. Desde hace 800 años ha sido empleada por papagos, kikapoos, zunis y tarahumaras para rituales, ceremonias religiosas y uso medicinal. Su nombre se deriva del náhuatl tzotollin que significa palma del desierto o bebida alcohólica de la palmita del desierto. De acuerdo a investigaciones antropológicas, a las piñas del sotol también les daban un uso comestible debido al alto contenido de carbohidratos. Por otra parte, la fibra se utilizaba para fabricar papel, cestos y petates. 

 

La cuna de la Revolución:
Cuchillo Parado

 

Cómo llegar: Desde Coyame siga 19 km hacia el noreste por la carretera a Ojinaga (federal 16). Ahí inicia a mano derecha (sur) el ramal de 14 km a Cuchillo Parado. 

cuchilloparadoEste pueblito se localiza sobre la ribera oriental del río Conchos a los pies de un cerro coronado por una serie de rocas planas y alargadas,a manera de cuchillos que levantan sus hojas al cielo, de ahí su nombre. Es un sitio histórico famoso porque aquí tuvo lugar el primer levantamiento de la Revolución Mexicana (anterior, incluso, al sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla). El líder local, futuro general villista, Toribio Ortega Ramírez, considerando que la ubicación remota de Cuchillo Parado hacía prudente adelantar la rebelión, tomó las armas el 14 de noviembre de 1910, es decir, seis días antes a la fecha propuesta por Francisco I. Madero en el Plan de San Luis. El busto del general Toribio Ortega y un pequeño pero bien montado Museo de la Revolución Mexicana, recuerdan este evento 

 

Un desfiladero portentoso:
El Cañón del Pegüis 

 

Cómo llegar: Desde Cuchillo Parado hay que desandar el ramal y volver a la carretera a Ojinaga (federal 16). Desde ahí son 27 km más hasta el mirador del cañón, ubicado en la marca del Km. 40 de la carretera (desde Ojinaga). 

peguis8A lo largo de su recorrido, el río Conchos atraviesa tramos de cañadas y barrancas bastante hermosos, pero ninguno tanto como el Cañón del Pegüis, un paraje verdaderamente espectacular. A unos 25 kilómetros aguas abajo de Cuchillo Parado, el río Conchos se topa con la Sierra del Pegüis, pero en vez de rodearla, la atraviesa por el cañón homónimo, que de un extremo al otro tiene cerca de 14 km. En la entrada del cañón hay un sitio con petroglifos, un lugar especial para los antiguos nómadas de la zona. Poco a poco las paredes del cañón, pobladas por lechuguillas, nopales y biznagas, ganan altura. Por momentos, el Conchos forma rápidos y a medio trayecto, si el caudal es cuantioso, forma la cascada conocida como El Salto. En su punto culminante, las paredes tal vez alcanzan los 350 metros sobre la superficie del río. En comparación con las barrancas de la Sierra Tarahumara puede parecer poca altura, pero lo que le da su hermosura a este cañón es su estrechez (a veces sólo alcanza diez o veinte metros de ancho) y la gran verticalidad de sus paredes, que en muchas partes parecen estar cortadas a pico. Este majestuoso callejón natural puede verse desde la carretera libre Chihuahua-Ojinaga (federal 16). Un mirador situado en lo alto de la Sierra del Pegüis ofrece una vista formidable del cañón en una de sus grandes curvas. También es posible recorrerlo de un extremo a otro en balsa de goma. El trayecto puede considerarse, a medio camino, entre el clásico “descenso de ríos” y el “cañonismo”, porque también exige cruzar a pie algunas partes. En definitiva es una experiencia relativamente tranquila, rodeada de parajes de gran belleza. 

 

El presidio del norte:
Ojinaga

 

Cómo llegar: Desde Cuchillo Parado son aproximadamente 100 km a Ojinaga, por la carretera federal 16. 

ojinaga1Es la segunda mayor ciudad fronteriza de Chihuahua, ubicada muy cerca de donde el río Conchos se junta con el Bravo. Fue fundada en 1759 con el nombre de Presidio del Norte; su función militar era la defensa de esa parte del Septentrión frente a los ataques de apaches y comanches. En tiempos de Benito Juárez se le dio su actual nombre en honor del militar liberal chihuahuense Manuel Ojinaga; sin embargo, el poblado estadunidense al otro lado del río Bravo conservó su nombre original de Presidio. Vale la pena conocer el Museo Manuel Ojinaga, moderno y bien armado, cuya temática es la historia regional. Ojinaga es una ciudad pequeña, pero que por sus hoteles y restaurantes funciona muy bien como base de operaciones en la zona. Es el sitio para pernoctar antes de recorrer el Cañón del Pegüis, por ejemplo. 

 

 

 

Las barrancas del desierto:
Cañones de san Carlos y santa Elena 

 

Cómo llegar: En Ojinaga tome la carretera hacia el sur, rumbo a Camargo (estatal 18).

A 30 km a mano izquierda (oriente) aparece el ramal pavimentado de 59 km que conduce a Manuel Benavides. 

10A noventa kilómetros al sureste de Ojinaga se localiza Manuel Benavides, el pueblo heredero del presidio de San Carlos de Cerro Gordo fundado en 1773 por el coronel Hugo O’Conor, como parte de las defensas novohispanas contra los ataques de apaches y comanches. En las cercanías del pueblo sobreviven restos de los muros de adobe de este presidio. Este poblado se ubica en el centro del Área de Protección de Flora y Fauna Cañón de Santa Elena. Esta área nacional protegida fue establecida por decreto presidencial en noviembre de 1994 y abarca 277,000 hectáreas en la esquina noreste de Chihuahua, justo donde el estado limita con Coahuila y Texas. No hace falta decir que el rumbo está lleno de espacios naturales espléndidos. 

12Uno de los rincones más accesibles para el viajero es el Cañón de San Carlos, que inicia a unos 2 km al noroeste de Manuel Benavides. Por esta bonita cañada de unos cien metros de altura corre el arroyo homónimo que surte de agua al pueblo. Al arroyo también se le conoce como río Verde, porque en algunos tramos forma encantadoras pozas de este tono. Algo más al sur, hay otros manantiales y arroyos que nacen de la Sierra de San Carlos y que forman pozas muy acogedoras. Al noreste de Manuel Benavides corre el río Bravo que aguas abajo atraviesa el bellísimo Cañón de Santa Elena. Este cañón de unos 15 km de longitud ubicado en la sierra del mismo nombre tiene paredes que en algunas partes alcanzan alturas de más de 400 metros. El cañón y los rumbos aledaños son definitivamente el tramo más hermoso del río Bravo o Grande. Sus montañas, su vegetación desértica, sus llanos, sus rocas y su limpio cielo forman escenarios fenomenales en los que esperaríamos ver salir a vaqueros tipo John Wayne. No por nada, esta área protegida se prolonga en Texas en el famoso Parque Nacional Big Bend, y en Coahuila en el área de maderas del Carmen. 

El río Bravo se encuentra a sólo unos 20 km al noreste de Manuel Benavides, pero las brechas para llegar a él son difíciles.