Hidalgo del Parral

El sur de Chihuahua es la región de los viejos poblados. Ahí, junto a fértiles vegas y cerros perforados por socavones de minas centenarias, se levantan pueblos y ciudades llenas de arte y de recuerdos, donde las calles serpenteantes llevan a mansiones señoriales, plazas tranquilas y bellos templos barrocos. La historia del rumbo es riquísima. En parte, porque aquí se dan cita varios de los pueblos y ciudades más antiguos del estado de Chihuahua: Santa Bárbara, fundado en 1567; Valle de Allende, de 1570 (incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO), y el propio Hidalgo del Parral, establecido como el mineral de San José del Parral tras el descubrimiento de las ricas vetas de plata de la mina La Prieta en 1631. En parte, también, por la importancia que tomó Parral al paso de los años, hasta llegar a ser por muchos años capital de la Nueva Vizcaya (o sea, del inmenso norte de la Nueva España). Y en parte, claro, por la presencia del villismo en esta zona: por aquí pasó su juventud Francisco Villa, reclutó seguidores y libró batallas, hasta morir asesinado en Parral en 1923. Para quien quiera conocer a fondo las raíces y el carácter de México, esta región resulta imprescindible. 

 

Una joya barroca:
Parroquia de San José

 

Cómo llegar: Parral se ubica a 222 km al sur de Chihuahua por las carreteras federales 24 y 16. 

 

catedralHidalgo del Parral es una de las ciudades más ricas del norte de México en lo que a arquitectura antigua se refiere. Abundan las notables iglesias y casonas señoriales de los siglos XVI a principios del XX y para admirarlas hay que comenzar en el centro. La Plaza de Armas, mejor conocida como la Plaza Principal, se localiza entre el Cerro de la Cruz y el casi siempre seco cauce del río Parral, en el cruce de las calles Francisco Moreno Domínguez y General Benitez. Ostenta esta plaza un bonito quiosco y la estatua del fundador de la ciudad, Juan Rangel de Biezma arrodillado para probar los metales de la tierra. 

Sobre el costado noreste de la plaza se levanta la Parroquia de San José, heredera de la primera iglesia hecha de adobe que tuvo Parral. Fue edificada entre 1673 y 1686, esto es, a más de cuarenta años de fundada la ciudad, por el arquitecto portugués Simón do Santos. Aunque relativamente sencilla, ostenta llamativos elementos de estilo barroco. En el exterior, sus muros muestran un elegante decorado de rombos de piedra. Su fina portada de cantera tiene en el primer cuerpo un arco de medio punto flanqueado por pilastras; y en el segundo, un par de pináculos que acompañan a un nicho con la imagen del Señor San José que remata en un frontón roto con la cruz al centro. Un robusto contrafuerte sostiene la arista derecha de la fachada, mientras que del lado izquierdo se yergue la esbelta torre de dos cuerpos del campanario. La portada lateral está dedicada a la Inmaculada Concepción. Un incendio ocurrido en 1881 destruyó el retablo del altar mayor de esta iglesia, por lo que el actual es ya uno neoclásico posterior. Pero se conservan los hermosos retablos barrocos laterales del siglo XVIII. Los restos de don Juan Rangel de Biezma están sepultados en este templo. En el costado derecho de la Plaza Principal, se encuentra otro de los edificios representativos de la ciudad: las casas reales de tiempos virreinales, que con la Independencia pasaron a ser el Palacio Municipal. Hace poco más de una década este lugar dejó de ser sede del poder municipal y tras ser remodelado fue convertido en el Centro de Documentación e Información. Aquí se resguardan varios de los archivos históricos más importantes del norte de México, incluido el del Reino de Nueva Vizcaya de cuando Parral fue su capital. 

 

Un rincón Porfiriano:
El Teatro Hidalgo

 

Cómo llegar: Desde la Plaza Principal camine al oriente por la calle Francisco Moreno. Al otro lado del río está el Teatro Hidalgo, en el cruce de Avenida Independencia, entre Vallarta y Donato Guerra. 

TEATROHISALGOUn par de cuadras al oriente de la Plaza Principal hay una agradable placita sobre la que se levanta una columna dedicada al Cura Miguel Hidalgo. Sobre el costado norte se sitúa el antiguo Teatro Hidalgo, erigido a principios del siglo xx en el predio donde anteriormente estuvo el Convento de San Francisco. Este teatro, para 1170 espectadores, fue proyectado por el arquitecto cubano Federico Gabriel Amérigo Rouvier. Se inauguró en 1906 con la ópera Il Trovatore de Giuseppe Verdi. En 1928, no obstante, fue destruido por un incendio tras el cual quedó abandonado. En años recientes fue rescatado y durante algún tiempo alojó a la biblioteca pública de la ciudad. Una cuadra al sureste del antiguo teatro se encuentra la Iglesia de la Virgen del Rayo (Dámaso Jiménez y Parque del Niño), de origen colonial. La imagen de Nuestra Señora lleva ese nombre porque en una procesión celebrada en 1686 para pedir lluvia, efectivamente se formaron las nubes y un relámpago cayó sobre la procesión. La lluvia se desató y la imagen quedó con una marca en el rostro. El templo fue reconstruido, luego de que durante la Revolución quedara devastado. 

 

Mansiones Francesas:
Palacio Alvarado

 

Cómo llegar: Desde el ex Teatro Hidalgo, regrese a la Plaza Principal y una cuadra más al poniente tome la calle de Mercaderes en la misma dirección. La Plaza Guillermo Baca está en el cruce de Mercaderes con Centenario. 

 

alvaradoEl poniente del Centro Histórico reúne tres casonas de aire francés que por sí solas ameritan el viaje a Parral, además de otros monumentos y espacios destacados. A unos 600 metros al oeste de la Plaza Principal se ubica la Plaza Guillermo Baca, una de las más importantes de la ciudad. En esta explanada arbolada hay una curiosa estatua de un gambusino llamada El Buscador de Ilusiones. En la esquina noreste de la plaza se yergue la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, un edificio modernista de mediados del siglo XX. En el lado opuesto está la Iglesia de la Virgen de la Soledad, mejor conocida como el Templo de San Juan de Dios. La iglesia y un hospital aledaño para pobres que ya desapareció fueron construidos por la Cofradía de la Limpia Concepción, formada por mineros mulatos, entre 1682 y 1687. Por afuera es una estructura muy sencilla, con su gruesa torre de un solo cuerpo y un reloj fuera de contexto que le fue agregado mucho tiempo después. Pero en su interior esta iglesia todavía tiene sus coloridos retablos originales de estilo barroco. Junto a la iglesia (Mercaderes, antes Maclovio Herrera 58) está un interesante Museo de Arte Sacro, donde pueden observarse partes de antiguos retablos, lienzos y objetos litúrgicos. 

A la izquierda de la Catedral, en la esquina de Mercaderes y Pedro Gómez, está el bello Hotel Hidalgo, edificado en 1906 por el ya mencionado arquitecto Federico Amérigo Rouvier. Años después lo adquirió Francisco Villa, quien fue velado en él tras su asesinato el 20 de julio de 1923. A su derecha, sobre la calle de Mercaderes, está otra maravilla arquitectónica del mismo artista cubano: la Casa Stallforth. En 1908 la sociedad Stallforth, una empresa de origen alemán dedicada a créditos y equipo mineros, mandó construir este magnífico edificio de estilo ecléctico que bien podría lucir en París. 

Una cuadra al poniente de la Plaza Guillermo Baca, donde la calle Riva Palacio hace esquina con Licenciado Verdad y Guillermo Prieto, se levanta el Palacio Alvarado, quizá la más suntuosa casona erigida por Federico Amérigo Rouvier y uno de los edificios más bellos del estado de Chihuahua. Se terminó en 1903. Su dueño fue don Pedro Alvarado, dueño de la vieja mina La Palmilla y amigo de Francisco Villa. Su material predominante en la fachada es la cantera. Combina elementos arquitectónicos de distintos orígenes, y por ello refleja bien las corrientes estilísticas eclécticas de su época. Este edificio fue adquirido en décadas recientes por el gobierno del estado y en 2003, luego de trabajos detallados para el rescate de columnas, corredores, escalinatas, habitaciones y aun los murales italianos del patio central, fue reabierta como Centro Cultural (abre Ma a D, de 10 a 17 hrs; acceso $25 adultos, $15 niños). 

De vuelta en la calle Mercaderes, a cuadra y media al poniente de la Plaza Guillermo Baca y a 40 metros del puente sobre el río Parral, está la Casa Griensen, propiedad de don José Griensen Zambrano, cuñado de Pedro Alvarado. Esta otra formidable casona fue también erigida a principios del siglo XX y bajo el mismo gusto ecléctico. 

 

 

Los recuerdos de la Revolución:
Museo Francisco Villa 

 

Cómo llegar: Desde la Casa Griensen se cruza el puente y a unos pasos está el Museo Francisco Villa (a 70 metros al poniente del puente y a 300 de la Plaza Guillermo Baca). 

museovilla“Parral me gusta hasta para morirme”, decía el Centauro del Norte. Y como si fuera una profecía, así ocurrió. El 20 de julio de 1923, proveniente de su hacienda de Canutillo, en el vecino estado de Durango, Villa y su escolta entraron a Parral para ser acribillados por un grupo de matones enviados por el presidente Álvaro Obregón. El lugar del asesinato es donde la avenida Juárez termina (junto a la Plaza Juárez llena de árboles) y da vuelta a la derecha sobre la calle Gabino Barreda (una curva idónea para una emboscada). Gabino Barreda es la continuación de la calle de Mercaderes en la margen sur del río Parral. 

En la casa que está frente al sitio de la muerte de Villa se encuentra desde hace casi medio siglo el Museo General Francisco Villa. De hecho, desde el interior de este edificio salieron algunos de los disparos que le quitaron la vida. El museo presenta distintos aspectos alusivos a la vida y muerte del líder revolucionario, así como algunos hechos del periodo revolucionario. 

 

Un Transporte muy original: Tranvilla y PyOjito 

Le recomendamos dos paseos turísticos para que conozca las calles y monumentos de Parral de forma divertida y sin la necesidad de manejar. Uno es con el Tranvilla, el cual inicia sus recorridos en la Plaza Principal, pasa por la calle Gabino Barreda, por las avenidas Independencia y Tecnológico, mostrando durante una hora sitios imprescindibles de este histórico poblado. 

El otro transporte es el legendario PyOjito que sale del Museo Francisco Villa. Este transporte recuerda al viejo tren que unía a Parral con el poblado de Ojito, Durango, y por el recorrido, la forma común de nombralo fue: P abreviada por Parral y Ojito; del tal manera que adoptó el título de El PyOjito, que es un tren con dos vagones y viaja por las calles de Parral, mientras un guía cuenta la historia o leyendas de cada uno de los rincones por donde pasa. 

 

Mina La Prieta

 

Cómo llegar: El Cerro de La Cruz se levanta a 300 metros al noroeste de la Plaza Principal. Para entrar a la mina debe rodear unos 900 metros en la misma dirección. La entrada está en la calle Estaño s/n, detrás del Templo de Fátima. 

minaEn 1629, don Juan Rangel de Biezma llegó al Cerro de La Cruz, tomó una piedra y probándola con la lengua descubrió que ahí había plata. Como la plata en estado natural tiene color oscuro llamó a la mina “La Prieta” o “La Negrita”. El inicio de los trabajos en la mina tomó dos años después de la fundación formal de Parral, de modo que el valor histórico de este lugar ya lo hacía parada imprescindible de todo viaje a la ciudad. Sin embargo, la visita a La Prieta también vale mucho la pena por sus miradores, sus espacios interiores, sus galerías y todo lo que muestra sobre los trabajos mineros. 

La Prieta operó desde el siglo XVII hasta 1974, si bien sus mejores tiempos los vivió hacia la tercera década del siglo XX. Además de plata, de aquí se extrajeron plomo, cobre, zinc y pequeñas cantidades de oro. Tras más de veinte años cerrada, aproximadamente hace una década reabrió sus puertas al turismo. Mediante visitas guiadas que duran poco más de una hora se desciende 87 metros en el subsuelo y se conocen parte de sus 25 niveles, la oficina de raya, la fragua, el área de flotación y la sala de compresores, entre otros espacios interiores de la mina. 

 

El enlace con la Sierra Tarahumara:
Guachochi 

 

Cómo llegar: Desde Parral son 196 km al oeste por las carreteras pavimentadas federal 24 y estatal 23 (por Balleza). 

 

guachoEste poblado, situado a 200 kilómetros al poniente de Parral, es la puerta sur de la Tarahumara. Creel está a tan sólo 166 km, por la carretera estatal pavimentada 23. Guachochi es un destino que vale por si mismo. Dentro del poblado hay que ver el Parque Las Garzas (en lengua tarahumara, Guachochi significa “tierra de garzas”), un parque recreativo con un gran lago en el centro, ideal para un paseo a pie. A 18 km al sur de Guachochi se localiza la increíble Barranca de Sinforosa, que con poco más de 1,800 metros de profundidad es la segunda más honda del estado. Para muchos resulta más impresionante que la Barranca del Cobre; no por nada se le llama “la reina de las barrancas” de Chihuahua. Su mayor desnivel se alcanza desde las Cumbres de Huérachi (o Werachi), elevaciones ubicadas al poniente de Guachochi que superan los 2,600 metros sobre el nivel del mar. 

A unos 30 km al noroeste de Guachóchic se ubica el poblado de Tónachi, que además de su vieja misión de San Juan Bautista edificada en 1752, cuenta en sus cercanías con las cascadas del Salto Chico y el Salto Grande. 

 

 

Añejos poblados mineros:
Santa Bárbara 

 

Cómo llegar: En Parral, salga por la carretera a Guachochi (federal 24). A 11 km inicia a mano derecha (sur) el ramal de 16 km a Santa Bárbara (a mitad de ese ramal está la desviación a San Francisco del Oro). 

 Con casi cuatro siglos y medio de antigüedad, este pueblo es el más antiguo de Chihuahua. Fue fundado en 1567 luego de que un soldado del capitán Francisco de Ibarra, Rodrigo de Río y Loza, descubriera las vetas de este lugar. Las minas locales siguen trabajándose hasta el día de hoy. El poblado tiene una bonita y robusta parroquia construida originalmente por los franciscanos entre 1571 y 1590; más tarde la administraron los jesuitas, quienes le agregaron su grueso campanario. Se puede visitar también el Museo El Minero, un pequeño espacio comunitario centrado en la actividad minera regional. 

Por el mismo ramal que conduce a Santa Bárbara se llega a San Francisco del Oro, distante 14 km. Igualmente se trata de un pueblo minero, cuyas vetas se explotan desde mediados del siglo XVII. Llama la atención de este pueblo que por todos sus rincones se descubren instalaciones de la actividad minera actual: almacenes, tiros, bocaminas, malacates, áreas de refinación y hasta un pequeño teleférico de carga. Aparte de eso, hay que visitar también su sobria Parroquia de San Francisco de Asis. Una esmeralda en el desierto y Patrimonio de la Humanidad: 

 

Valle de Allende

Cómo llegar: En Parral, salga hacia el oriente por la carretera a Jiménez (federal 45). A unos 27 km inicia a mano derecha (sur) el ramal de 6 km a Valle de Allende. 

 

valleEsta pequeña joya virreinal es para algunos el pueblo más bonito de Chihuahua y uno de los más llamativos del norte de México. Con unos cuatro mil habitantes y unas cuantas calles, es un oasis de tranquilidad adornado por una fértil vega, sombreadas nogaleras, viejas acequias que corren junto a la calle y la belleza de su arquitectura virreinal. Valle de Allende está dentro de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad emitida por UNESCO, por ser parte del Camino Real de Tierra Adentro. 

El poblado de Valle de San Bartolomé, encabezado por misioneros franciscanos, al parecer nació en la séptima década del siglo XVI. Para 1570, la casa de los frailes se convirtió en el sexto convento formal de la provincia franciscana de Zacatecas. Ubicado a orillas de un río permanente que recibió el mismo nombre del pueblo (el mismo que antes pasa por Santa Bárbara y que después recibe el nombre de río Florido, para finalmente alimentar el río Conchos), el poblado creció, aumentó su hato ganadero y produjo abundantes cosechas de cereales y frutos. Sus productos sirvieron de puntal a las minas cercanas como las de Santa Bárbara y Parral, y también se enviaron para la colonización de zonas más norteñas de la Nueva Vizcaya, en los actuales estados de Chihuahua y Nuevo México. Tras la Independencia, el pueblo recibió su actual nombre. 

Suman decenas las casonas y edificios coloniales de valor en Valle de Allende. El más notable de ellos es la parroquia, actualmente dedicada a Nuestra Señora del Rosario. Su sencilla, aunque fina portada de cantera ostenta el escudo papal en la piedra clave del arco de medio punto de la entrada. Sobre él se encuentra la inscripción “se empezó el dos de mayo de 1788” y un poco más arriba, “se dedicó el día 6 de mayo de 1792”. Un sencillo ventanal de marco octagonal decora el segundo cuerpo de la portada. La torre del campanario también es de cantera y como la portada, se atribuye al maestro Nicolás Morín, quien igualmente hizo algunos trabajos con la misma piedra en las catedrales de Durango y de Chihuahua. El interior del templo es de tres naves y cuenta con un techo de madera. El notable altar mayor, trabajado en cantera es obra ya porfiriana de los maestros de obras Jesús Montoya y sus hijos Matías y Benigno. 

 Unos 7 km al suroeste de Valle de Allende está Talamantes y un poco más allá, el Ojo de Talamantes, una serie de pozas de aguas normalmente claras que en tiempos de calor son una deliciosa tentación para el viajero.